viernes, 3 de abril de 2015

La Ciudadanía, de un Sujeto llamado Ciudadano.

La Ciudadanía, de un Sujeto llamado Ciudadano.

La ciudadanía es un concepto, todavía insuficiente entendido y definido, sobre el cual no existe una completa coincidencia entre quienes intervienen, tanto en su discusión como en su desarrollo, este constituye uno de los ejes centrales sobre los cuales se articula el ideario moderno: razón, libertad, autonomía. De igual manera, sobre las condiciones necesarias para ejercer dicha ciudadanía, las dimensiones que abarca, los contenidos que debería incluir, son también asuntos de interés, ya que no solo es una cuestión de índole intelectual, por demás importante, sino que se convierte en una situación de carácter vivencial y de implicaciones sociales. Una de las dificultades para identificar y definir más precisamente la ciudadanía, no solo desde lo teórico o la reflexión, es que ella tiene su ethos en uno de los ámbitos desde el cual la persona se construye como sujeto político en la interacción con el otro: la vida cotidiana. La ciudadanía, ese espacio de la libertad política, civil, social y cultural, se encuentra en ocasiones coartado, limitado y restringido por diversas circunstancias y factores que van desde lo personal hasta los que tienen que ver con el Estado.

El concepto de ciudadanía hace parte de un constructo que moviliza diferentes tensiones y posiciones, siendo la más notable aquella que se refiere al ciudadano como poseedor de derechos civiles, políticos y sociales, cuyo garante principal es el Estado. Este postulado remite a posicionar la ciudadanía como expresión del ámbito político, en donde subyacen resistencias de órdenes económico, moral y jurídico, es así como se conforma la ciudadanía en la época moderna. A partir de las Revoluciones Liberal, Americana y Francesa, el término ciudadanía se desarrolla connotando el tipo de relación que el individuo tiene con el Estado dentro de los principios de igualdad y libertad.

Una  propuesta  que  se construye  con  los  aportes  de  los  pensadores  de  la  Revolución Liberal de 1688  (Locke), de la  Revolución  Americana de 1776 (Franklin, Hamilton, Maison), y la Revolución Francesa de 1786 (Montesquieu, Voltaire, Diderot, Condorcet y Rousseau). Se atribuye a la Revolución Francesa, con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, la reivindicación de la igualdad  y  la  exigencia  de que exista  congruencia entre  la  subjetividad  de la  persona y  la  requerida por  el  ciudadano.
En  términos  modernos  se concibe  a  la persona como poseedora de derechos civiles y al  ciudad a no con derechos políticos conformándose una interrelación, en que los derechos civiles son  requeridos para practicar los derechos políticos. Zapata Barrero (2001), afirma que en este  momento se  construyen  las bases de la  concepción  moderna de ciudadanía con  tres  aportes  fundamentales que se incorporan a la semántica del término: a) concepción igualitaria de la naturaleza humana y reconocimiento de las distinciones entre estratos como producto de las relaciones económicas, políticas  y  sociales;  b)  relación  entre  ciudadanía  y  nacionalidad,  y c)  noción  de emancipación universal.  En  este  momento  la  noción  de ciudadanía  pierde  la  raíz  aristotélica que  expresa privilegio,  ampliándose  a  todos  los  estratos sociales  y  se  rescata  la  connotación fuerte  que implica la participación de los ciudadanos en la definición  de  las  leyes.
Los aportes antes definidos, entre otros, llevan a consolidar la noción de ciudadanía, institucionalizada en los Estados de bienestar. “la ciudadanía  comienza  a  desvincularse de  su dimensión particularista cultural y a identificarse  con  pertenencia  a  una  comunidad política amplia, nacional, jurídicamente delimitada, constitutiva de la multiplicidad de ciudades dependientes de un centro de poder” (Zapata,  2001,  p.25).



Es importante resaltar que el concepto de ciudadanía ha evolucionado, que lo inicialmente concebido como un ideal o privilegio para unos pocos  empieza  a  concretarse  desde  el  mismo reconocimiento del Estado sobre esos derechos, hablar  de  principios  como  libertad e igualdad  son  elementos  que adquieren  relevancia  en  el discurso  moderno,  Marshall  (1998  citado  en Anzola,  2003)  en  su trabajo “Ciudadanía y clase social”, defiende el postulado de una  básica igualdad  humana,  asociada al  concepto de la pertenencia  plena a una comunidad, que no entra en contradicción  con las desigualdades que distinguen  los niveles económicos de la sociedad. Esta  teoría  constituye  una  de las condiciones  previas  de  la  justicia  social;  para  tal  efecto,  divide la ciudadanía  en  tres componentes: civil, político y social; el elemento civil está constituido por los derechos  necesarios para  la  libertad  individual de  la  persona:  expresión, pensamiento,  religión, propiedad  y  justicia, entre  otros;  el  elemento político  es  el  derecho  individual  a  participar en el ejercicio del poder como miembro de un cuerpo investido de autoridad o como elector  de  sus representantes;  el componente social abarca desde el derecho a la seguridad y a un mínimo bienestar económico,  hasta el  de  compartir plenamente la herencia social y vivir la vida  de  un ser  civilizado,  conforme  a  los estándares predominantes  de  la  sociedad.
Si  bien  para  Marshall  la  ciudadanía  se entiende en un sentido amplio, como condición de  quienes pertenecen  a  una  comunidad,  dicha condición  implica  igualdad  de  derechos  y  de deberes para los ciudadanos y denota participación. Uno de los principales méritos de este autor está representado  en  la relación  que establece entre ciudadanía y clase  social, derivando  de  ello,  la  caracterización  de  las relaciones  entre  ciudadanía  y  capitalismo  (De Santos  2011,  p.  297).


Reflexiones: 
1.- ¿Qué valores de convivencia prácticas en Casa?, ¿Cuáles fundamentales? 
2.- ¿Crees que en el grupo de tus amigos, practican valores?, en momento las manifiestan 
3.- ¿En el aula se practican los valores?, ¿cuáles?
4.- ¿Y. tú que valores, es el centro de tu accionar cotidiano?
5.- ¿Qué valores recomendarías para mejorar el accionar cotidiano, de tus amigos?